Discos Pacífico: más que un sello, una ventana a la posteridad

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lunes, 22 agosto, 2022

La Ruca

Artículo original aquí. https://cambiocolombia.com/articulo/cultura/discos-pacifico-mas-que-un-s...

Por Sebastián Narváez Núñez
Nacer y morir en el Pacífico es un ritual atravesado por la música. Un arrullo te da la bienvenida al mundo y un alabao te despide de él. Es inherente ese acompañamiento, como si de los ríos y selvas, de los bosques tropicales y los manglares emergieran sonidos variopintos que se convierten en ensamble de goce. En una casa un canto, en la otra una marimba, más allá los tambores y en otro rincón los alegres cununos. Así, en medio de un paisaje contemplativo, transcurre la vida en varios de los lugares a lo largo de esta costa.
De allí, de estos territorios que en su mayoría han vivido el abandono del Estado, un día los rostros de su pueblo se vieron reflejados en una de las plazas más importantes y apetecidas del mundo. En la segunda semana de noviembre de 2021, en la intersección que conforma Times Square, en Manhattan, se vio un aviso en vertical “Un día vas a decir: ‘A Semblanzas del río Guapi los escucho desde el 2021'''.

El anuncio hizo parte de una campaña de Spotify Radar para mostrar nuevos talentos en la región. Pero más importante aún es el impacto que esto ha causado en la agrupación guapireña, ganadora en 2015 del Festival Petronio Álvarez en la modalidad de músicas de marimba. Como ellos, varios de los proyectos de Discos Pacífico han visto la posibilidad de sumar fuentes de ingreso y ver en la música un proyecto sostenible que les permita vivir dignamente, al mismo tiempo que ha permitido que figuras tan importantes en la región, como la maestra Ruth Elena Cabezas Castillo, haya podido grabar ¡Dale duro al bombo!, su primer disco en compañía de El Quinde de Barbacoas. Este trabajo se lanzó el pasado viernes 15 de julio como una muestra por inmortalizar la gestión de una lideresa cultural y una cronista de la cotidianidad del río Telembí, Nariño.

Eddy Johana Gómez, directora de Discos Pacífico y Llorona Records cuenta que ”ha sido muy lindo ver cómo los artistas ven que sus historias llegan y conmueven a jóvenes de Bogotá en festivales como Estéreo Picnic a través de sus canciones que no solo hablan de sus tradiciones sino también de la complejidad que se vive en sus territorios. Hemos visto con orgullo la foto de las cantoras de ‘Semblanzas de Río Guapi ‘en Times Square y eso tiene un mensaje profundo e importante que está contado de sus protagonistas directamente”.
En medio de la inmensa riqueza del Pacífico colombiano, la historia que se ha contado de estos territorios se ha ligado casi siempre a la narrativa del conflicto armado, el desplazamiento forzado y el abandono del Estado. Según Juan Carlos 'Cankita' Mindinero, director musical de la agrupación Bejuco, “es importante documentar lo que sucede en el Pacífico, porque es justamente uno de los territorios que más ha padecido el flagelo de la violencia. Sin embargo, hay quienes nos hemos fortalecido con procesos artísticos que nos hacen resilientes y nos brindan una salida y un refugio que permite mantener viva la ilusión de construir cosas positivas y vivir por medio del arte”, asegura como quien tiene plena certeza de la música como un refugio que retrata y denuncia, que celebra y llora, que sirve para abstraerse y también para tomar conciencia sobre la realidad que los rodea a diario. Una música que aunque no entra en los charts de popularidad de la industria masiva, ha estado desde antes y seguirá existiendo aún después de todas las transformaciones y tendencias superficiales y banales que la misma industria imponga.

De allí, de ese Pacífico ignorado del que cada tanto surgen figuras como Nidia Góngora, Herencia de Timbiquí, ChocQuibTown o Mabiland, surgió en 2020 Discos Pacífico, gracias a la voluntad de USAID (la agencia de cooperación de Estados Unidos), a través de la iniciativa Territorios de Oportunidad, un laboratorio creativo para la promoción, producción, formación, circulación y divulgación de los ritmos de esta zona del país, donde el legado cultural de saberes ancestrales ha permanecido vivo en gran parte gracias a la tradición oral, pero que también se ha preocupado por documentar ese legado raizal que se teje desde Tumaco, Timbiquí, Guapi y Cali.
A través de una diversidad de ritmos que alimentan la herencia del folclor tradicional, como es el caso de la Agrupación Changó, Semblanzas del Río Guapi, Ruca y El Quinde de Barbacoas; la experimentación entre la marimba y el afrobeat, con Bejuco, y la fusión urbana que establece un diálogo entre lo tradicional y la vanguardia, con Afro Legends, Verito Asprilla, Zoo Music y M.A Studio, los artistas que hasta ahora forman parte del sello.

Y es que la importancia de estas músicas, en comparación con otras escenas emergentes en varias de las ciudades principales del país, radica justamente en su carácter de unidad. Según contó en el portal de periodismo independiente Cerosetenta Iván Benavides, una de las mentes más brillantes de la música colombiana y productor musical de Discos Pacífico, “he encontrado que las músicas más creativas en la actualidad nacen en las periferias, en las márgenes, lejos de los mercados corporativos de la música. Y se están proyectando a través de pequeños sellos independientes que, como Discos Pacífico, visibilizan y proyectan estos sonidos realizando productos de alta calidad estética, sentido de comunidad y pertenencia al territorio”.
Desde su nacimiento en 2020 hasta el día de hoy, Discos Pacífico ha sido el motor que ha impulsado una discografía comprometida con esa documentación escasa de lo que sucede en esta región y con estos ritmos, donde las posibilidades de grabar son pocas y la riqueza de sus proyectos ha quedado atrapada en el legado cultural de sus comunidades y en sus límites geográficos, en muchos casos de difícil acceso.

Aún así, trabajos como ¡Dale duro al bombo! de Ruca y El Quinde de Barbacoas, Voy pa allá de Semblanzas del Río Guapi, Berejú de la Agrupación Changó y Batea de Bejuco son apenas la punta del iceberg en un ejercicio que apenas empieza a darle valor, visibilidad y fuerza a una industria que ha subsistido bajo sus propias dinámicas de difusión y que en este sello ha encontrado la oportunidad de llegar a más gente, porque como dice Diego Gómez, director artístico y productor musical del proyecto, “la apuesta es por acompañar a las organizaciones y los procesos en donde nacen músicas poderosas. Mostrar todo lo que pasa detrás como un fenómeno que identifica y hace fuerte al Pacífico desde lo cultural. Si las historias son buenas y se están decantando en músicas profundas, bien producidas y bien presentadas al público, se abren las puertas, que en últimas es lograr que una audiencia significativa se conecte”.
 

En este momento en que Colombia está digiriendo la entrega del informe de la Comisión de la Verdad y los testimonios y casos de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), una voz dulce emana una plegaria, acompañada por el percutir de la marimba, el bombo, el cununo y el guasá. Y dice:
“La gente quiere la paz,
pero paz definitiva.
Que le dé fin al conflicto,
que destruye nuestras vidas.
Entendiendo que la paz no es silencio de cañones,
sino erradicar el mal que hay dentro de los corazones
Queremos paz, queremos paz, pero una paz verdadera
no de un grupo, ni de un pueblo, sino de Colombia entera”
Así arranca Paz verdadera, canción extraída del disco ¡Dale duro al bombo!. Y como en esta, en muchas de las canciones de los artistas que han hecho parte de Discos Pacífico hay una narración que nace del territorio, de la realidad a la que están expuestos a diario, y que gracias a esta iniciativa han encontrado un puente para conectarse y abrirse al mundo, para permitirnos conocer su realidad y sus contextos que no solamente han retratado las duras situaciones sociales, sino también el espíritu resistente de su pueblo.

Discos Pacífico ha sido el motor que ha impulsado una discografía comprometida con esa documentación escasa de lo que sucede en esta región y con estos ritmos, donde las posibilidades de grabar son pocas y la riqueza de sus proyectos ha quedado atrapada en el legado cultural de sus comunidades y en sus límites geográficos, en muchos casos de difícil acceso.

Contrario a la norma que reina en los sellos tradicionales, motivados por responder a las tendencias de consumo, a las fórmulas virales, a una audiencia masiva y a los charts de popularidad, la apuesta de Discos Pacífico es, como dice Diego Gómez, “contar lo que está pasando en una escena musical en un momento histórico, pues ese es su legado”. Para él, este proyecto es un símbolo de diálogo y sinergia en un país que busca reencontrarse. “Es el relato de algo que está pasando en un lugar de Colombia al que todos debemos voltear la mirada, es la escena musical más poderosa del país”.

También señala que este laboratorio “es un ejemplo de diálogo, de cómo se conectan personas distintas, desde lugares y contextos diferentes de Colombia, incluso del mundo, con un objetivo común y desde el amor y el respeto a la música y al oficio de hacer música, tal vez ese es su verdadero significado”. Para Cankita es “la puerta que abrió la entrada de muchos para creer en el camino de las artes, pero del pequeño músico que solo necesita que vean su trabajo porque talento en el Pacífico hay de sobra, por eso celebramos con alegría que haya una segunda marea con más artistas y que mucha gente no solo nos conozca, pues también se contagian se conectan con lo que hacemos y con las historias que contamos”. Por su parte, para Eddy Johana Gómez, Discos Pacífico “es una ventana a la prosperidad de una comunidad diversa, con saberes diferentes pero que compartimos la misma visión. Es un andamio que se construye entre todos, y cada uno es un punto de apoyo. Es una prosperidad alegre, diversa, justa”.

En cualquiera de los casos, este naciente Discos Pacífico que ha logrado tanto en tan poco tiempo, más que un sello es una ventana a la posteridad, una en la cual el relato de estas comunidades se ve reflejado y nutra los procesos de las próximas generaciones que vean en su gestión una oportunidad de apostarle al arte como transformación del tejido social y como herramienta que retrata su realidad y la exhibe con orgullo ante el mundo.
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Last updated: August 23, 2022

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