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PALABRAS
DEL DIRECTOR DE LA USAID
TIMOTHY
M. MAHONEY
CON
MOTIVO DE LA INAUGURACIÓN DEL PROYECTO
1000
DE AGUA POTABLE
EL
ZAPOTE, SIGUATEPEQUE,
20 de NOVIEMBRE del 2001
Me
complace estar aquí en esta pintoresca comunidad de
El Zapote para la inauguración del acueducto rural
que tanto les costó gestionar y construir.
En
este día también celebramos el hecho de que
en el programa USAID/SANAA de reconstrucción de acueductos
rurales ya han sido completados mil acueductos rurales.
Estos
acueductos traen el agua potable a la comunidad y el agua
potable está directamente relacionada con la salud
de la población.
Lamentablemente,
las enfermedades estomacales causadas por el agua contaminada
son una de las principales causas de la muerte infantil en
Honduras.
En
las comunidades donde no hay agua potable y saneamiento, la
mortalidad infantil es casi dos veces mayor que en las comunidades
que si tienen estos servicios.
Al
tener acceso al agua potable, no solamente mejora la salud,
la calidad de vida de las comunidades mejora también.
Las mujeres no tienen que pasar gran parte del día
buscando agua y pueden dedicar su tiempo a actividades más
productivas.
Mi
gobierno ha apoyado proyectos de agua y saneamiento a lo largo
y ancho de Honduras por que sabemos que esto salva vidas y
mejora la calidad de vida de los hondureños, especialmente
en las zonas rurales del país.
Antes
del Mitch, la USAID conjuntamente con el SANAA y los gobiernos
municipales construyeron más de mil acueductos rurales
en los dieciocho departamentos de Honduras.
Lamentablemente,
un cuarenta y dos por ciento de esos acueductos fueron destruidos
por el huracán al poco tiempo de ser concluidos, poniendo
en peligro la salud en esas comunidades.
Por
ello, una de las primeras decisiones de mi gobierno ha sido
apoyar la reconstrucción de esos sistemas para restablecer
el agua en las comunidades más necesitadas.
Los
mil quinientos acueductos rurales que esta construyendo SANAA
con el apoyo de mi gobierno, beneficiarán a setecientos
mil Hondureños.
Aquí,
en el departamento de Comayagua, esto ha resultado en ciento
veintiséis acueductos rurales, incluido el de El Zapote.
Al
restablecer el agua potable, nuestro objetivo no ha sido solamente
lograr que las obras se reconstruyan, sino que se construyan
mejor.
Por
ejemplo, aquí en El Zapote, la capacidad del nuevo
tanque de reserva es mucho mayor que el anterior y la calidad
de la tubería es superior.
Quiero
mencionar un aspecto muy loable de estos proyectos y es que
las comunidades han asumido total responsabilidad en el mantenimiento
de sus sistemas de agua.
Esto
es importante porque cuando las comunidades tienen a su cargo
el cuidado de las obras que les benefician, lo hacen mejor.
Ustedes
saben el costo de construir estos sistemas, tanto como el
beneficio que dan, y es por ello que ustedes lo mantendrán
en buen estado y pagarán por el servicio que les ofrece.
El
propósito de proteger la cuenca con un denso bosque
es una medida que con seguridad les garantizará el
agua para muchas generaciones.
Nos
complace mucho haber participado en la reconstrucción
de estos acueductos que beneficiarán a los habitantes
de Honduras y nos alegramos con ustedes al ver restablecido
ese líquido vital.
Los
felicito por su contribución en hacer realidad este
acueducto de El Zapote.
Sólo
me queda pedirles que continúen cuidando este sistema
de agua potable para que les dé el servicio que ustedes
y sus familias necesitarán por un largo tiempo.
Con
personas como ustedes, que han demostrado estar decididos
a vencer obstáculos, no me cabe la menor duda que se
conseguirá la transformación de Honduras a la
que todos aspiran.
Muchas
gracias.

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